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La basílica romana de Cartima vuelve a ver la luz tras culminar los trabajos de excavación arqueológica

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La basílica romana de Cartima vuelve a ver la luz tras culminar los trabajos de excavación arqueológica

El monumento se descubrió en 2005

El Ayuntamiento de Cártama, promotor de la estrategia de puesta en valor de su patrimonio arqueológico, sigue recogiendo sus frutos. A la inminente apertura de su Colección Museográfica se suma la culminación de las labores de excavación de la basílica romana.
El alcalde del municipio, Jorge Gallardo, junto con la concejala de Cultura, Alicia Aranda, y el edil de Urbanismo, Miguel García, acompañados por el arqueólogo Francisco Melero, han visitado estos trabajos, cuyo principal objetivo es sacar a la luz y dar a conocer el rico patrimonio cultural que tiene la localidad cartameña.
El monumento se descubrió en 2005, durante la actividad arqueológica dirigida por Francisco Melero, y tenía como fin documentar los restos arqueológicos existentes en el solar del antiguo Ayuntamiento donde se iba a construir la casa de la cultura. Junto al edificio romano se halló una secuencia completa de construcciones que se inicia en el siglo VIII a. n. e.
La excavación de la basílica no se pudo concluir, ya que la diferencia de cota entre la calle actual y el pavimento romano es de cinco metros, y ello hubiera provocado el derrumbamiento de la calle y las viviendas del entorno. Ha sido necesaria la construcción de un potente muro pantalla de estabilización para poder concluir los trabajos.
El edificio fue identificado como la basílica entre los distintos que componen el foro, la plaza pública de la ciudad romana. Su funcionalidad era la de impartir justicia y la de servir de sede de reuniones para las transacciones comerciales de los grandes propietarios municipales. Según Francisco Melero, esta interpretación se basa en las grandes dimensiones del edificio, lo que lo invalida para poder ejercer cualquier otra función como la de templo o curia, que siempre son de menores dimensiones en una ciudad media como fue Cartima.
El tiempo no ha sido benévolo con esta gran infraestructura de 30 metros de longitud y 10 de ancho. Las ampliaciones traseras de las viviendas de la plaza de la Constitución han destruido gran parte de la zona delantera del edificio. Y ello no es el único problema estructural. La construcción se presenta quebrada y hundida en su lado sur; quizás por el peso del potente muro lateral, que llega a alcanzar más de dos metros y medio de altura, o quizás efecto de un movimiento sísmico.
A pesar de estas adversidades, para Francisco Melero la basílica de Cartima va a ser uno de los mejores ejemplos de la Hispania romana de lo que se conoce en el ámbito científico como el “fenómeno de la marmorización”. Así se define a la intensa actividad constructiva promovida en los siglos I y II por las élites de las ciudades hispanorromanas, en la que se levantaron imponentes plazas públicas ampliamente engalanadas con mármol: revestimientos de edificios, pórticos columnados, estatuas, etc.
De este modo, los casi dos tercios existentes de la basílica cartimitana no sólo conservan casi todo su pavimento de losas de mármol, sino también parte de los revestimientos parietales, lo que hace de ella un nuevo monumento excepcional de los siglos I y II para el catálogo de edificios públicos de la Hispania romana.
“Desde el Ayuntamiento de Cártama vamos a seguir trabajando por recuperar y poner en valor el patrimonio arqueológico de nuestro municipio, de ahí nuestra firme apuesta por proteger los restos hallados en la Plaza de la Constitución y poder hacerlos visitables con el proyecto de creación de un nuevo espacio público para uso y disfrute de la población donde, además, se tendrá la oportunidad de contemplar, en un único lugar, construcciones de todas las épocas históricas”, manifestó el regidor municipal. 
Como se recordará, en el  yacimiento arqueológico de la Plaza de la Constitución  hay construcciones de entidad de todos los periodos históricos desde el siglo VIII a. C. hasta la actualidad, es decir, de todas las ciudades que se superponen de modo continuo a lo largo de 2.800 años: cabañas del poblado turdetano, viviendas y muralla de la ciudad íbera, la basílica romana, edificios bizantino-visigodos hasta llegar a la ciudad actual con la visualización de las murallas del castillo del siglo X, la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios y la Iglesia Parroquial renacentista de San Pedro.